Un “simple viaje de pesca”

Quizás no esté muy relacionado a mi quehacer profesional pero es una nota que debo de compartir, ya que dentro de las muchas profesiones en la sociedad que existen, la pesca es una muy interesante y el poder enfrentarse a un entorno diferente te invita a reflexionar.

Podría analizarlo como un auditor, viendo los riesgos que existieron en el viaje pero esta experiencia da pie para otro tipo de reflexionas, reflexiones de vida que nos ayuda a tener un crecimiento integral como ser humano, adjunto los siete puntos que resumen mi viaje de pesca, el supuesto “simple viaje de pesca

Que aprendí de un “simple viaje de pesca”:

  • Que las distancias físicas son números que intenta ocultar mis sentimientos para el amor de mi vida que sé que me piensa y conforme estas son más largas nuestros lazos con más intensos.

  • Que el silencio es un gran amigo y te ayuda a reflexionar sobre el ayer y el presente.

  • Que el destino puede ser cruel para aquel que vive con pasión una afición y en razón de segundos puede darle una dura bofetada.

  • A pesar de lo mucho o poco que sea el fruto de tu esfuerzo, termina siendo suficiente el saber que gracias al sudor de tu frente se logró materializar de alguna forma.

  • Amigos son aquellos que no tienen mucho, y de lo poco que tiene te dan para compartir juntos la alegría de unas horas sanas a la deriva.

  • Y justo cuando regresas a casas, sin importar si el tiempo fue mucho, poco o simplemente lo justo, las sonrisas de tus hijos te recargan de energías para simplemente dar gracias al Universo.

  • Al final, la paciencia es una virtud que debemos buscar en pequeños momentos y con amor logras seguir conquistando poco a poco este mundo.

 

No puedo cerrar esta nota sin empresas mi más sincera admiración a los pescadores que día a día salen en la noche a buscar el sustento de sus familias.

Por demás está decir que, los regalos diarios que me hace mi esposa son únicos y los valoro como el tesoro más grande que un hombre puede tener.